martes, 31 de mayo de 2016

Reubicación

Sepan todos los kilómetros que nos alejan,
que hoy por fin, te extrañé.
Los husos horarios que menguaban las ganas de verte, fracasaron,
permitiendo que las raíces y mis pensamientos te alcanzaran.

Yo ya no sé nada de ti y viceversa.
Somos dos desconocidos ahora, un palíndromo,
olvido de ida y vuelta: somos.
Incluso con todas las no-cartas, no-poemas, no-canciones
que nunca quise que nos dedicáramos,
hoy te eché de menos (como en la gasolinera).

Solo puse mis chistes malos en la ventana,
descolgué la luna y escogí la mejor cita de nuestro libro favorito.
Lo envolví todo entre vidrios rotos, para mayor seguridad.
Espero que el servicio de "Nostalgia Express" funcione
y justo ahora, sepas lo infame que es esto de estar sin ti.

Los ruidos y Girondo perforaron mis dientes,
a mí que digo tan poco con tantas palabras,
o que creo haber inventado el poema que le faltó a Neruda;
yo, la caricatura del buen Sabines
o el piojo en la cabeza de Storni.
Pusilánime tipo que sintió te tenía, (¡a huevo!)
qué va, ya danzabas en la palma de mi mano
y me parecías débil porque tu amor me hacía fuerte.

Era tan iluso al no creer que podrías ser especial,
inocente o idiota que no conocía mil formas de extrañar.

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